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Luisa Elena Santana

UN AMOR INCONDICIONAL

Hace miles de años, en el Monte Calvario, se cometió el más cruel y terrible asesinato de un hombre que, sin haber incurrido en ningún hecho delictivo o pecado, fue calumniado, humillado y crucificado, hasta llevarlo a la muerte, muerte de cruz.

La muerte de este hombre generó, en quienes lo crucificaban, alegría, pero para quienes le conocían y sabían de su procedencia, provoco tristeza y amargura de espíritu.

Su nombre era Jesús, el hijo de Dios, quien descendió del cielo dejando su trono glorioso para ser crucificado, y de esa manera tú y yo podamos ser salvos.

La trascendencia de este hecho ha sido asombrosa, no obstante a ello, aunque dividió la historia en dos, la crueldad de este violento asesinato, es ignorada por las generaciones presentes, pero la misericordia de Dios es inmensa, y el amor de Jesús por la humanidad es extraordinaria, ya que un sacrificio tan grande y terrible, solo puede ser motivado por amor.

En Romanos 5:8 explica:
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Dios te ama, y aunque conoce tus debilidades y pecados, te sigue amando, con un amor incondicional. Jesucristo esta siempre dispuesto a perdonarte y a restaurarte. Solo tienes que acercarte a él, con humildad, arrepentirte y permitirle que entre a tu corazón.


Al aceptar a Jesús como tu único y suficiente salvador, inmediatamente pasa a formar parte de la familia de Dios, y ser llamado por el hijo amado, con todos los privilegios que ello implica, él estará contigo siempre, guarda tu vida, tus hijos, tu familia y lo más importante, té dará la salvación y vida eterna.

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