La palabra angurria o ser un «angurrioso» se usa precisamente para las personas que lo quieren todo, aquellos que se llenan la boca y los bolsillos por puro afán de tener y no dejan ni las migajas para los demás. es una mezcla de avaricia, glotonería y pura codicia.
¿Dónde nace la angurria?, aunque el término se utiliza popularmente para describir la avaricia extrema, la codicia o el hambre insaciable, su origen se puede entender desde tres perspectivas diferentes:
Origen psicológico y emocional
La angurria no nace de una necesidad real, sino de un vacío emocional.
- El miedo a la falta: Es el temor obsesivo a quedarse sin nada, lo que lleva a acumular más de lo que se puede consumir.
- La falta de autocontrol: El deseo egoísta de poseerlo todo de inmediato, ignorando las necesidades de los demás.
- La desconexión social: Nace cuando el interés propio aplasta por completo la empatía y la solidaridad.
- Origen lingüístico y etimológico
La palabra tiene raíces antiguas que conectan el dolor físico con la actitud mental:
- Evolución del significado: Con el tiempo, esa sensación de «estrechez», apuro, agonía o desesperación física se trasladó al lenguaje popular para describir a alguien «apretado», miserable o desesperado por acaparar todo.
- Contexto cultural
En el uso cotidiano de países como: Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela o República Dominicana, la angurria nace en dos escenarios muy claros:
- Nace de los ojos más grandes que el estómago; el «angurriento» es el que se sirve comida de más para que otro no se la lleve, aunque termine dejándola.
- En el dinero y el poder: Nace de la ambición desmedida, donde ganar nunca es suficiente y se busca el beneficio propio a costa del perjuicio ajeno.
La angurria nace en la mente de quien confunde el deseo con la necesidad, permitiendo que el egoísmo dicte sus acciones.
La angurria es el deseo desmedido de poseerlo todo, cueste lo que cueste. Implica una codicia tan extrema que, a veces, lleva a las personas a quitar a alguien del medio o, por qué no decirlo, a quitarle la vida con tal de adueñarse de lo que no les pertenece.
Esperamos que este escrito sirva para que aquellos angurriosos puedan reflexionar; deben saber que de este mundo nada se van a llevar. Sepan vivir la vida, confórmense con lo que tienen, disfruten y permitan que el prójimo también lo haga.
Por Jayser Bautista
05 de noviembre 2026







