La avaricia es una de las perores enfermedades que puede existir en la humanidad, para muchas personas es su pan de cada día, mientras más tienen más quieren.
Cuando la avaricia entra en el corazón, llega a convertirse en una bomba de tiempo, sino miremos hasta donde han llegado algunas familias, entre hermanos se pelean por una herencia, siempre aparece uno que lo quiere todo.
Un hermano le quita la vida a otro, eso se ve a cada momento, no piensan en las consecuencias que deja el ser avaro.
Mientras más deseas tener cosas materiales, menos podrá conseguir la felicidad y más cuando trata de engañar a tu propio hermano, queriendo adueñarte de todo, en pocas palabras, lo que pertenece a tu prójimo, se lo quiere quitar.
Eso lo vemos por doquier, como personas lo quieren todo, solo desean vivir ellos y el otro que se joda, no quieren vida para su prójimo, son egoístas, viven con angurria, se convierten en asesinos por su bienestar terrenal y se les olvida que la felicidad no existe en este mundo.
La felicidad verdadera es cuando tiene a Dios en el corazón, por más que tenga cosas materiales y te quiera adueñar de todo, nunca será feliz, siempre tendrá preocupación.
Esperamos que esta reflexión sirva para muchas personas que día a día viven con ese cáncer de la avaricia, queriéndolo todo y tarde o temprano se darán cuentas que de nada sirvió, sea conforme con lo que Dios les provee, él sabe de qué tenemos necesidad.
Por Jayser Bautista
27 de Abril 2025





