Por Jhonny Trinidad
Hay una pregunta que nadie se atreve a hacer en voz alta en Santo Domingo, pero que todo el mundo se hace en la intimidad: Si estas ONG son tan defensoras de los derechos humanos, de las fronteras abiertas y de la migración sin condiciones, ¿por qué no hacen el mismo trabajo en Texas, en Arizona o en Florida?
La respuesta es simple, brutal y explica todo: Porque en República Dominicana pueden hacer lo que en Estados Unidos sería delito, cierre inmediato y deportación de sus directivos.
No estamos hablando de ayuda humanitaria. Estamos hablando de un modelo de negocio. Y como todo modelo de negocio, necesita un país permisivo para operar.
Aquí las razones estructurales por las que este activismo no es exportable:
1. En República Dominicana viven del chantaje moral, en EE.UU. se enfrentarían al Estado.
El discurso que usan aquí es: «Si controlas tu frontera, eres racista». Es una fórmula que funciona perfecto en una isla pequeña, acomplejada por su historia y sensible a la presión internacional.
Intenta hacer eso en EE.UU. Intenta ir a la frontera de Eagle Pass, Texas, y decirle a la Border Patrol que no puede deportar a un indocumentado porque «tiene derecho adquirido». Intenta demandar al Estado de Florida por pedir papeles para trabajar. Te responden con la ley federal de inmigración, con 8 U.S.C. § 1324, que criminaliza el transporte y albergue de ilegales. Allá no eres «defensor de derechos», eres traficante.
En República Dominicana piden desobediencia a la Ley de Migración. En EE.UU. jamás se atreverían a pedir desobediencia a la Ley de Migración.
2. El doble rasero de la soberanía.
Ninguna de estas ONG cuestiona que Estados Unidos tenga derecho a tener un muro, a tener ICE, a deportar a 300 mil personas al año, a poner en jaulas a niños migrantes en la era Obama y Biden. Nadie cuestiona que Bahamas deporte haitianos encadenados. Nadie cuestiona que Canadá tenga un sistema de puntos migratorio durísimo.
Solo la soberanía dominicana es ilegítima. Solo nosotros no tenemos derecho a definir quién entra a nuestra casa. Es un racismo invertido: asumen que el dominicano no tiene la madurez para tener un Estado como lo tiene un norteamericano.
3. Porque su financiamiento depende de que República Dominicana siga siendo el problema.
Vamos a decirlo sin eufemismos: Si mañana Haití fuera un país funcional y no hubiera migración irregular hacia RD, 80% de estas ONG quebrarían. Su presupuesto no viene de cuotas de dominicanos. Viene de USAID, de fundaciones europeas, de Open Society, de agencias que necesitan un informe anual de «abusos» para justificar el próximo desembolso.
En EE.UU. ese dinero no existe. Allá el financiamiento filantrópico es para defender al migrante dentro de EE.UU., no para atacar al propio Estado americano. Ninguna fundación de Washington te va a pagar para decir que Estados Unidos es un estado de apartheid. Pero sí te paga para decir que República Dominicana lo es. Es más barato, más exótico y sin consecuencias legales para ellos.
Es la industria de la pobreza ajena. Necesitan un villano barato. RD es el villano perfecto: habla español, es negro y mestizo también, no tiene lobby en Washington, y no te va a cerrar la fundación.
4. En EE.UU. rige la ley, en RD rige el show mediático.
Aquí el modus operandi es conocido: Un extranjero sin papeles es detenido. La ONG lo graba, lo sube a redes, llama a un periodista extranjero amigo, dice «cacería humana», logra una medida cautelar de la CIDH. El Estado dominicano, débil institucionalmente, retrocede.
Haz eso en EE.UU. Te encuentras con un juez federal de inmigración que en 5 minutos te desestima. Te encuentras con un sistema que no le importa tu video de TikTok. Te encuentras con el Departamento de Seguridad Nacional. Allá el show no sustituye al expediente.
Por eso aman operar en RD. Porque aquí un comunicado de prensa pesa más que una sentencia del Tribunal Constitucional. En EE.UU. es al revés.
5. No defienden haitianos, defienden haitianos en República Dominicana.
Esta es la prueba definitiva de su hipocresía. ¿Dónde estaban estas ONG cuando República Dominicana cargó sola con el 99% de la ayuda tras el terremoto de Haití de 2010? ¿Dónde están cuando los haitianos son masacrados en la frontera haitiana por las bandas? ¿Dónde están para exigirle a Francia que pague la deuda de la independencia? ¿Dónde están para exigirle a EE.UU. y Canadá que frenen el tráfico de armas que alimenta a las bandas haitianas?
No están. Porque el haitiano solo les importa cuando sirve para acusar al dominicano. No les interesa Haití. Les interesa usar a Haití contra República Dominicana. Es un proxy moral.
Si fueran realmente pro-haitianas, estarían en Puerto Príncipe, exigiendo hospitales, escuelas y seguridad. Pero en Puerto Príncipe las secuestran. En Santo Domingo les dan oficinas en Piantini con aire acondicionado.
Conclusión: No son ONG, son aduaneros ideológicos.
No quieren regular la migración. Quieren administrarla. Quieren ser ellos quienes decidan quién entra, quién se queda y quién tiene papeles, por encima del Estado dominicano. Es una privatización de la soberanía.
Y no funcionarían en EE.UU. por una razón elemental que todo dominicano entiende en su casa: Tú no puedes ir a la casa del vecino a decirle cómo debe criar a sus hijos, si en tu propia casa no te dejan ni entrar a la sala.
El día que una de estas ONG se atreva a plantar un campamento en la frontera de México con EE.UU. para impedir deportaciones, a demandar al gobierno de Trump por «racista» ante la OEA, y a exigir que Texas dé nacionalidad automática a hijos de ilegales, ese día las tomaremos en serio.
Mientras tanto, seguirán haciendo lo único que saben hacer: Negocio próspero en país ajeno, con dolor ajeno, y con valentía que no se atreven a tener en el país que les paga.










