La palabra de Dios habla de todos los acontecimientos de los que están pasando y los que sucederán, entre los que mencionamos: enemistad entre las personas, guerra entre las naciones, crisis económicas, a lo bueno le dirán malo y a lo malo bueno, así estamos viviendo en estos días.
El amor al prójimo esta desapareciendo, solo pensamos en el individualismo y en lo que me puedan ofrecer desde el punto de vista económico, ponemos de manifiesto el interés por encima de todo, vemos como un hermano le quita la vida a otro por una herencia u otras cosas, también como un hijo le quita la vida a su padre, para empoderarse de las cosas materiales.
Sobre todo, lo que acontece en nuestros alrededores en el mayor de los casos estamos viviendo tiempos malos, ¿en que podemos meditar?, ser mejores hombres y mujeres, debemos dar un cambio y debe empezar por uno mismo.
Desde los tiempos prehistóricos de la humanidad el hombre ha vivido propiciando sus propios intereses por encima de cualquier cosa.
Somos herederos del pecado por Adan y Eva, ahora bien, Jesucristo hijo de Dios, pago ese pecado por nosotros en la cruz del calvario derramando su sangre, por eso el vino para que todo aquel que cree no se pierda más tenga vida eterna, como dice en la Biblia en el libro de San Juan 3:16.
La humanidad ha vivido en desobediencia esa ha sido su naturaleza sobre todo de aquellos que viven sin tener a Dios en su corazón, ya que él es el único que puede limpiarnos de nuestra maldad.
No dejemos pasar por alto estos días de la semana santa para disfrutarnos en comunión familiar y dedicar el tiempo a nuestros seres queridos, ya que vivimos muy ocupado en el día a día, en la faena y no disponemos del tiempo para decirle que tanto lo ama.
No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy, ya que mañana puede ser muy tarde.
Por Jayser Bautista





