SAN CRISTÓBAL, República Dominicana — Trece familias de la comunidad de Jamey, Nigua del Tablazo, en San Cristóbal, mejoraron las condiciones de sus viviendas mediante un proyecto desarrollado por Hábitat para la Humanidad República Dominicana con el apoyo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Las intervenciones fueron realizadas de acuerdo con las necesidades identificadas en cada vivienda e incluyeron la construcción y adecuación de baños, la reparación de techos y muros y trabajos de pintura. En total, el proyecto benefició directamente a 48 personas, entre ellas 16 niños.
Además de las mejoras físicas, 24 personas participaron en capacitaciones sobre hogares saludables y otras 12 recibieron formación en educación financiera, con herramientas para administrar mejor los recursos familiares.
El proyecto también incorporó el Enfoque Participativo para la Sensibilización sobre Alojamiento y Asentamientos Seguros (PASSA), desarrollado con 12 niños y niñas de entre 7 y 14 años. Mediante esta metodología, los participantes aprendieron a identificar riesgos y elementos que contribuyen a viviendas y comunidades más seguras.
“Esta alianza nos permitió acompañar a las familias desde una mirada integral. No solo trabajamos para mejorar sus viviendas, sino también para brindarles conocimientos y herramientas que les permitan cuidar esos espacios, tomar mejores decisiones y participar activamente en la construcción de una comunidad más segura”, expresó Cesarina Fabián, directora nacional de Hábitat para la Humanidad República Dominicana.
Anudys Gómez, gerente de Bienestar de la Iglesia de Jesucristo para el Área del Caribe, expresó: “Para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es un privilegio unir esfuerzos con Hábitat para la Humanidad para apoyar a estas familias. Creemos que servir al prójimo y fortalecer el hogar son principios fundamentales del Evangelio de Jesucristo. Esperamos que estas mejoras contribuyan no solo a viviendas más seguras y saludables, sino también al bienestar y la estabilidad de cada familia beneficiada”.
La colaboración combinó mejoras habitacionales con capacitación para que las familias puedan mantener espacios más seguros y saludables y fortalecer la prevención de riesgos en su comunidad.







