Las mujeres rurales son el pilar de las comunidades y del Mundo

Por  Araceli Aguilar Salgado 

“Las mujeres rurales representan la columna vertebral de numerosas comunidades, pero siguen enfrentándose a obstáculos que les impiden desarrollar todo su potencial. La agricultura supone casi un tercio del empleo de las mujeres en todo el mundo.” António Guterres 

El 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas estableció el día 15 de octubre como el Día Internacional de las Mujeres Rurales con el objetivo de reconocer a la mujer rural por su contribución en el desarrollo rural y agrícola, la erradicación de la pobreza y la mejora en la seguridad alimentaria.

En la declaración inicial, la organización hace un llamamiento a los estados miembros para mejorar la condición de las mujeres rurales, prestando atención a sus necesidades, y también para empoderarlas en el ámbito social, económico y político.

Según cifras de la ONU, las mujeres rurales conforman un 43% de la mano de obra agrícola, y en su trabajo diario de labrar la tierra y plantar semillas están contribuyendo a asegurar la alimentación de sus comunidades, así como la de proporcionar alimentos a naciones enteras.

Si bien las mujeres juegan un papel extremamente importante en la agricultura y sobre todo en la seguridad alimentaria de sus hogares y comunidades, en el acceso y control de los recursos productivos se enfrentan a una importante brecha. Las mujeres tienen menos tierra, de peor calidad y su tenencia muchas veces es insegura. Esta inequidad es un obstáculo para el manejo sostenible de recursos naturales y para el desarrollo rural.

Es por ello que las mujeres y las niñas rurales influyen en una gran parte en gran medida en la agricultura; la seguridad alimentaria y la nutrición; la tierra y la gestión de los recursos naturales, y en el trabajo no remunerado y de cuidado doméstico. Lamentablemente son precisamente ellas las más afectadas cuando los recursos naturales y la agricultura se ven amenazados.

Por otro lado, a mujer campesina también se dedica a la colecta de combustibles actividad que puede llevar hasta cinco horas al día. Cocinar con combustible sucio puede causar problemas de salud crónicos, e incluso la muerte. En los países donde se depende mayormente de combustibles como carbón, leña, estiércol o residuos vegetales para cocinar, las mujeres representan 6 de cada 10 muertes prematuras debido a la contaminación del aire de en la vivienda.

Desafortunadamente, pese a que las mujeres y niñas rurales son las encargadas de influir en la agricultura, la seguridad alimentaria, la tierra y al desarrollo agrícola y rural, son quienes sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza, y pese a ser tan productivas y buenas gestoras, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor.

Ellas tampoco disfrutan de un acceso igualitario a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, no obstante, pese a su trabajo y productividad, tiene muy poco o ningún acceso a la tierra, a los materiales agrícolas, créditos, mercados, etc., tal como lo tiene el sector masculino que se dedica a realizar el mismo trabajo. Además, tampoco cuentan con un acceso equitativo a la educación, capacitación, infraestructuras y servicios como el agua.

Sufren de discriminación en cuanto a participación política dentro de sus comunidades y sus labores no tienen remuneración o son menores a las de sus homólogos. Es decir, se encuentran desasistidas y en peores condiciones que las mujeres urbanas y que los hombres del campo.

Es por ello que se hace necesario apoyarlas y crear políticas destinadas a mejorar su situación en todos los ámbitos.

Si bien el camino aún es largo, estamos avanzando juntos y con paso firme.

El Estado ahora tiene normas formales que reconocen la igualdad de la mujer y el hombre

“Los derechos de la mujer son derechos humanos. Sin embargo, en estos tiempos tan difíciles, a medida que nuestro mundo se vuelve más imprevisible y caótico, los derechos de las mujeres y las niñas se ven reducidos, limitados y revocados. El empoderamiento de las mujeres y las niñas es la única forma de proteger sus derechos y garantizar que puedan alcanzar todo su potencial”. 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Presidenta del Congreso Hispanoamericano de Prensa, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México.

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