ALERTA SIGUEN LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN MÉXICO Y EN EL MUNDO

“La violencia que actualmente aparece como una mancha negra de esta pandemia es un reflejo de nuestros valores, nuestra resiliencia y nuestra humanidad compartida, que se ven ahora amenazados. Nuestro empeño no debe consistir únicamente en sobrevivir al coronavirus.” 

Incluso antes de que existiera el COVID-19, la violencia doméstica ya era una de las violaciones de los derechos humanos más flagrantes.  

A casi la mitad de las mujeres en 57 países en desarrollo se les niega el derecho a decidir si desean tener relaciones sexuales con sus parejas, usar anticoncepción o buscar atención de la salud, de acuerdo con el emblemático informe del Estado de la Población Mundial 2021 del UNFPA, publicó por primera vez, un informe que se centra en la autonomía corporal: el poder y la capacidad para tomar decisiones sobre nuestros cuerpos, sin temor a la violencia o a que alguien más decida por nosotros.  

Esta falta de autonomía corporal tiene implicaciones enormes más allá de los grandes perjuicios para las mujeres y las niñas en lo individual: una potencial depresión de su productividad económica, el menoscabo de sus habilidades, y los costos adicionales resultantes para los sistemas judiciales y de atención de la salud.  

A través de este trascendental informe, el UNFPA está midiendo tanto el poder de las mujeres para tomar decisiones acerca de sus cuerpos como el grado en que la legislación en los países apoya o interfiere con el derecho de una mujer a tomar estas decisiones, los datos muestran que existe un fuerte vínculo entre el poder para tomar decisiones y los niveles educativos más altos.  

El informe muestra que en aquellos países en los que existen datos disponibles:  

– Únicamente el 55 por ciento de las mujeres están totalmente empoderadas para tomar decisiones relacionadas con la atención de la salud, la anticoncepción y la capacidad para decir sí o no a tener relaciones sexuales. 

 – Únicamente el 71 por ciento de los países garantizan el acceso a servicios de maternidad integrales. 

 – Únicamente el 75 por ciento de los países garantizan legalmente un acceso pleno y equitativo a la anticoncepción. 

 – Únicamente alrededor del 80 por ciento de los países tienen leyes que apoyan la salud y el bienestar sexuales. 

 – Únicamente alrededor del 56 por ciento de los países tienen leyes y políticas que apoyan la educación integral en sexualidad. 

–  En esencia, cientos de millones de mujeres y niñas no son dueñas de sus propios cuerpos. Sus vidas son gobernadas por otros.  

El informe también documenta muchas otras maneras en las que se vulnera la autonomía corporal de mujeres, hombres, niñas y niños, al revelar que:  

– Veinte países o territorios tienen leyes que obligan a casarse con el violador, lo que significa que un hombre puede escapar de un proceso penal si se casa con la mujer o niña que ha violado. 

– Cuarenta y tres países no cuentan con legislación que aborde el problema de la violencia sexual durante las relaciones de pareja (la violación por parte de un cónyuge). 

-Más de 30 países restringen el derecho de las mujeres a desplazarse fuera del hogar. 

-Las niñas y los niños con discapacidad tienen casi tres veces más probabilidades de padecer violencia sexual, y las niñas son las que corren el riesgo más alto.  

En México el representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas presentó el estudio “Mi cuerpo me pertenece: reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”, que muestra que el 26 % de las mujeres de América Latina y el Caribe entre los 15 y los 49 años no puede decidir si quieren tener relaciones sexuales, tomar anticonceptivos o abortar. 

Este informe se centra en la autonomía corporal: el poder y la capacidad para tomar decisiones sobre nuestros cuerpos, sin temor a la violencia o a que alguien más decida por nosotros.  

Esta falta de autonomía corporal tiene implicaciones enormes más allá de los grandes perjuicios para las mujeres y las niñas en lo individual: una potencial depresión de su productividad económica, el menoscabo de sus habilidades, y los costos adicionales resultantes para los sistemas judiciales y de atención de la salud. 

A través de este trascendental informe, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA está midiendo tanto el poder de las mujeres para tomar decisiones acerca de sus cuerpos como el grado en que la legislación en los países apoya o interfiere con el derecho de una mujer a tomar estas decisiones.  

Los datos muestran que existe un fuerte vínculo entre el poder para tomar decisiones y los niveles educativos más altos, así como los relatos reales de personas.  

La autonomía corporal consiste en tener el poder y la capacidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y futuros, sin violencia ni coacciones, esto incluye decidir si queremos mantener relaciones sexuales, cuándo o con quién. Incluye decidir si queremos quedarnos embarazadas, cuándo o de quién. Significa la libertad de acudir a un médico cuando sea necesario. 

Sin embargo, las mujeres y las niñas y, de hecho, todas las personas sufren limitaciones en su autonomía corporal, las consecuencias para su salud, bienestar y potencial en la vida pueden ser devastadoras.  

El derecho a la integridad corporal, en virtud del cual las personas pueden vivir sin experimentar actos físicos a los que no dan su consentimiento, es indisociable del derecho a la autonomía corporal. 

La educación es la clave. Las mujeres con un mayor nivel de educación tienen más probabilidades de tomar sus propias decisiones sobre el uso de anticonceptivos y la atención de la salud, así como de poder negarse a mantener relaciones sexuales, la educación sexual integral, es decir, la información precisa y adaptada a la edad sobre la salud y los derechos reproductivos también es crucial.  

Esta educación no solo ayuda a evitar los embarazos no planeados y las infecciones de transmisión sexual, sino que también capacita a las personas para defenderse a sí mismas. 

Los profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental a la hora de defender y reafirmar la autonomía corporal de quienes buscan información y atención, los pacientes deben ser conscientes de sus derechos y se les debe pedir un consentimiento informado.  

Las directrices médicas, la formación sobre los requisitos legales y la capacitación específica para sensibilizar sobre la perspectiva de género pueden ayudar a los profesionales sanitarios a respaldar de un modo activo la autonomía corporal de los pacientes. 

Las normas sociales también deben ser más equitativas en materia de género, mejorar las oportunidades de las mujeres de ganarse la vida y desempeñar funciones de liderazgo en su comunicación y fuera de ella, puede incrementar su poder para tomar decisiones en los hogares y sobre su cuerpo. 

Asimismo, el progreso depende fundamentalmente de la disposición de los hombres a abandonar los papeles dominantes que privilegian su poder y su libertad de elección en detrimento del poder y la libertad de elección de las mujeres. 

Las leyes pueden tener un efecto importante sobre los derechos de las mujeres, la igualdad de género y la salud sexual y reproductiva, deben estar en consonancia con los principios y compromisos de derechos humanos convenidos a escala mundial y revisarse para que apliquen la perspectiva de género.  

El poder judicial y la policía también deben conocer estas leyes y principios. 

Los países hagan frente a todas las formas de violencia contra la mujer: 

  • Políticas sólidas que transformen las relaciones de género y abarquen desde el cuidado de los niños hasta la igualdad salarial 
  • Leyes a favor de la igualdad de género 
  • Fortalecimiento del sistema sanitario para garantizar que las víctimas tengan acceso a asistencia básica y otros servicios cuando sea necesario 
  • Intervenciones en las escuelas y los centros de enseñanza que cuestionen las actitudes y creencias discriminatorias, incluida la educación sexual integral 
  • Inversiones específicas en estrategias de prevención sostenibles y eficaces 
  • Mayor recopilación de datos e inversiones para realizar encuestas de calidad y obtener mejores mediciones de las diferentes formas de violencia que sufren las mujeres, entre ellas las más marginadas. 

Casi una de cada cuatro mujeres en México, el 24%, ha sufrido violencia física, sexual o psicológica de su pareja actual o anterior en los últimos dos meses, dijo el representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas en el país. 

Esta cifra se incrementa a casi una de cada tres cuando solamente vemos a las adolescentes de 15 a 19 años. Es decir, más del 33 % de esas adolescentes ha experimentado violencia, añadió Arie Hoekman citando una encuesta nacional, de acuerdo con ONU Noticias. 

Aunque el matrimonio infantil está prohibido en todos los estados de México, un 21% de las mujeres declaró haberse unido o casado antes de los 18 años. Estamos mejorando, pero hay que ver desde qué nivel llegamos, dijo Hoekman. 

En 2020, se registraron 373 mil 661 partos de adolescentes de 15 a 19 años, lo que significa más de 1000 nacimientos al día, una tasa inadmisible según Gabriela Rodríguez, secretaria general del Consejo Nacional de Población. Además, el año pasado hubo 9 mil 876 partos de niñas mexicanas de 10 a 14 años. 

La tasa se sitúa en 68,5 nacimientos por cada mil adolescentes, detalló. Nos ha costado 50 años bajarlo a la mitad y por eso el reto es tan duro de volver a bajarlo a la mitad en 2030. 

El hecho de que casi la mitad de las mujeres aún no puedan tomar decisiones acerca de si desean o no tener relaciones sexuales, usar anticoncepción o buscar servicios de salud debería indignarnos a todos, la negación de la autonomía corporal es una violación de los derechos humanos fundamentales de las mujeres y las niñas que refuerza las inequidades y perpetúa la violencia derivada de la discriminación por razón de género, es nada menos que una aniquilación del espíritu, y debe terminar, ”afirma la Directora Ejecutiva del UNFPA, la Dra. Natalia Kanem.  

En contraste, una mujer que tiene control sobre su cuerpo tiene más probabilidades de estar empoderada en otros ámbitos de su vida. Se beneficia no sólo desde el punto de vista de su autonomía, sino también a través de los avances en los ámbitos de la salud, educación, ingresos y seguridad. Tiene más probabilidades de prosperar, y lo mismo sucederá con su familia, comento la Dra.Kanem 

El informe del Estado de la Población Mundial es la publicación emblemática anual del UNFPA. Publicado cada año desde 1978, arroja luz sobre cuestiones emergentes en el campo de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, al transversalizarlos y explorar los desafíos y oportunidades que presentan para el desarrollo internacional.  

Debemos renacer de esta crisis con mujeres fuertes. 

“Sin embargo, no disponemos de vacunas para ponerle freno, sólo podemos hacerle frente si los gobiernos, las comunidades y las personas adoptan medidas y las integran plenamente con el fin de cambiar actitudes perjudiciales, mejorar el acceso a las oportunidades y los servicios para las mujeres y las niñas y fomentar las relaciones saludables y de respeto mutuo.” Tedros Adhanom Ghebreyesus 

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