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AFP Popular reúne a más de 700 participantes en jornadas dedicadas al envejecimiento activo

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Las conferencias «Que Siga la Vida» promovieron la reflexión, la conexión personal y una mirada positiva sobre esta etapa

Santo Domingo, D.N. – La Administradora de Fondos de Pensiones Popular (AFP Popular) reunió a más de 700 personas en dos conferencias celebradas en Santo Domingo y Santiago con motivo del Mes del Adulto Mayor. Los encuentros, titulados “Que Siga la Vida”, abordaron el bienestar y la creación de experiencias significativas en cada etapa de la vida.

Las jornadas estuvieron a cargo de la profesional de la conducta Martha Beato y tuvieron como escenarios Galería 360, en Santo Domingo, y el auditorio del Centro León, en Santiago, donde los asistentes disfrutaron de espacios de aprendizaje, reflexión y conexión personal.

Una visión positiva del envejecimiento
Bajo el lema “Que Siga la Vida”, las conferencias se concibieron como una invitación a aprender, descubrir, disfrutar, conectar, apoyar y, sobre todo, seguir construyendo momentos que tengan significado. A través de esta iniciativa, AFP Popular propició un encuentro orientado a valorar las oportunidades que ofrece cada etapa de la vida y a promover una visión positiva del envejecimiento, basada en la plenitud, la participación y el bienestar.

Las palabras centrales estuvieron a cargo de la vicepresidenta de Negocios y Relaciones Institucionales de AFP Popular, señora Adela Báez. “Desde AFP Popular reafirmamos nuestro compromiso de acompañar a las personas a lo largo de las distintas etapas de su vida, entendiendo que nuestro propósito no se limita a preparar para el retiro, sino que también implica contribuir a que ese futuro pueda vivirse con bienestar, dignidad y plenitud”, expresó.

Compromiso con el bienestar integral
Estas actividades forman parte del compromiso de AFP Popular con una gestión socialmente responsable, que trasciende los servicios previsionales para impulsar conversaciones e iniciativas que contribuyan a una vida más plena, segura y digna para las personas adultas mayores.

Con acciones como estas, la entidad reafirma su interés en acompañar a las personas a lo largo de las distintas etapas de su vida, promoviendo espacios que fortalezcan el bienestar integral y contribuyan a construir una sociedad más consciente, solidaria e inclusiva. Porque seguir viviendo también significa seguir descubriendo, disfrutando y creando momentos que nos llenen de sentido.

Inicia con gran éxito en Bolivia el XXX Congreso Hispanoamericano de Prensa: un llamado a defender la libertad de expresión en la era de la inteligencia artificial

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Por Araceli Aguilar Salgado

«La libertad de expresión es el alma de la democracia, y el periodismo su conciencia crítica.» Amín Cruz

SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia, 28 de octubre de 2026. Con una amplia participación de periodistas, académicos, comunicadores, estudiantes, representantes diplomáticos y expertos en tecnología de diversos países, fue inaugurado oficialmente el XXX Congreso Hispanoamericano de Prensa y Congreso Mundial de Prensa en la sede de la Universidad Privada Franz Tamayo (UNIFRANZ), consolidándose como uno de los encuentros internacionales más relevantes para el análisis del presente y futuro de la comunicación en el ámbito hispanoamericano.

Durante la ceremonia inaugural, encabezada por el presidente del Congreso, Dr. Amín Cruz, se destacó la trascendencia de este espacio académico y profesional que, desde hace casi tres décadas, impulsa el intercambio de conocimientos, la cooperación internacional y la defensa de los valores fundamentales del periodismo.

El evento se desarrolla en un momento decisivo para la industria de la información, marcado por el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial, la transformación digital de los medios, la proliferación de la desinformación y los desafíos que enfrentan los profesionales de la comunicación en la defensa de la libertad de prensa.

Durante el acto protocolario, el gobernador del departamento de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, reafirmó el compromiso de la región con el ejercicio libre y responsable del periodismo.

“La libertad de prensa es muy importante para Santa Cruz”, expresó la autoridad ante los asistentes.

Un congreso que mira hacia el futuro

La trigésima edición del Congreso Hispanoamericano de Prensa se ha convertido en un escenario de reflexión sobre la profunda transformación que experimenta el ecosistema informativo mundial.

En su mensaje inaugural, Dr. Amín Cruz subrayó que la misión del congreso sigue siendo la defensa de la verdad, la ética profesional, la educación y la libertad de expresión como pilares esenciales de las sociedades democráticas. Asimismo, advirtió sobre la necesidad de formar nuevas generaciones de periodistas capaces de afrontar los retos tecnológicos sin renunciar a los principios que sustentan la profesión.

“El periodismo no debe estar al servicio de la mentira ni de intereses particulares; debe estar al servicio de la sociedad y del derecho de los ciudadanos a conocer la verdad”, señaló durante su intervención.

Inteligencia artificial: aliada estratégica, no sustituto de la ética

Uno de los temas centrales del congreso es el impacto de la inteligencia artificial en los procesos informativos. Expertos, investigadores y conferencistas analizarán durante las jornadas académicas las oportunidades que ofrecen estas tecnologías para fortalecer la investigación periodística, optimizar la gestión de contenidos y ampliar las posibilidades narrativas.

Sin embargo, también se abordarán los riesgos derivados de la generación de contenidos falsos, la manipulación de imágenes y videos, la clonación de voces y los desafíos éticos asociados al uso de algoritmos en la producción informativa.

Los organizadores coincidieron en que la inteligencia artificial debe ser utilizada como una herramienta complementaria al trabajo periodístico, manteniendo siempre la supervisión humana, la verificación de datos y la responsabilidad editorial.

La batalla por la credibilidad

En un entorno donde las noticias circulan a velocidades sin precedentes, el congreso plantea una discusión profunda sobre la importancia de preservar la confianza pública en los medios de comunicación.

Académicos y profesionales participantes consideran que la credibilidad seguirá siendo el principal activo del periodismo frente a la proliferación de contenidos engañosos y campañas de desinformación que amenazan la calidad del debate público.

Desde esta perspectiva, la formación continua, la investigación rigurosa y el compromiso ético aparecen como elementos indispensables para garantizar un ejercicio profesional responsable y acorde con las exigencias de la sociedad contemporánea.

Un mensaje para las nuevas generaciones

Uno de los momentos más destacados de la inauguración estuvo dirigido a los estudiantes de periodismo y comunicación presentes en el encuentro. El mensaje fue una invitación a ejercer la profesión con pasión, preparación permanente y respeto por la verdad.

Los organizadores insistieron en que el periodismo sigue siendo una herramienta esencial para fortalecer la democracia, promover la transparencia y dar voz a quienes históricamente han permanecido invisibilizados.

Con la participación de expositores nacionales e internacionales, el congreso se prolongará durante varias jornadas en las que se analizarán temas relacionados con innovación tecnológica, libertad de expresión, ética periodística, transformación digital, educación, investigación y cooperación académica internacional.

Desde Bolivia, el XXX Congreso Hispanoamericano de Prensa reafirma su compromiso con la construcción de una comunicación libre, plural, responsable e innovadora, en un tiempo donde la tecnología redefine las herramientas del oficio, pero donde la verdad, la ética y la responsabilidad social continúan siendo los pilares insustituibles del periodismo.  

«La inteligencia artificial podrá cambiar la manera de informar, pero será siempre la integridad humana la que determine el valor y la credibilidad de una noticia.» Amín cruz

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

Periodismo ante la revolución de la inteligencia artificial: el XXX Congreso Hispanoamericano de Prensa reunirá voces internacionales en Bolivia se contará con Araceli Aguilar Salgado

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Por Dr. Amín Cruz

«El periodismo sigue siendo la conciencia crítica de los pueblos; la inteligencia artificial puede acelerar la información, pero jamás sustituirá la responsabilidad ética de buscar la verdad.» Dr. Amín Cruz

En una época marcada por la incursión acelerada de la inteligencia artificial, la proliferación de la desinformación, la polarización digital y la disputa global por el control de las narrativas, el periodismo contemporáneo afronta uno de los desafíos más complejos de su historia. Para debatir sobre el futuro de la información y la defensa de la ética periodística, periodistas, académicos e investigadores de diversos países se darán cita del 28 al 30 de octubre de 2026 en la Universidad Privada Franz Tamayo (UNIFRANZ), sede del XXX Congreso Hispanoamericano de Prensa.

Bajo el lema «Transformando la Comunicación Global desde Santa Cruz, Bolivia», este encuentro continental conmemora tres décadas de trayectoria fomentando el diálogo académico, cultural y periodístico entre América Latina, Estados Unidos y Europa.

La integración de la Inteligencia Artificial (IA) abre un abanico de dilemas éticos y operativos. Si bien las herramientas automatizadas facilitan el procesamiento de bases de datos masivas y optimizan procesos, también conllevan el riesgo de precarización laboral y la proliferación masiva de desinformación hiperrealista (deepfakes).

La participación de Araceli Aguilar Salgado

Entre las conferencistas internacionales destaca la presencia de la Mtra. Araceli Aguilar Salgado, vicepresidenta del Board del Congreso Hispanoamericano de Prensa, periodista internacional, ingeniera, escritora.

Durante el Congreso impartirá la conferencia: «Periodismo frente a la era digital»

En ella abordará los desafíos que enfrentan periodistas y medios de comunicación ante la expansión de la inteligencia artificial y los cambios en las dinámicas informativas contemporáneas.

Su exposición planteará sobre la importancia de preservar el factor humano en el periodismo, recordando que ninguna tecnología puede sustituir principios esenciales como la sensibilidad social, el compromiso con la verdad y la defensa de los derechos humanos.

Bolivia y el Sur Global como epicentros del debate

La elección de Santa Cruz de la Sierra como sede resalta el papel cada vez más protagónico de América Latina en la discusión global sobre innovación, tecnología y desarrollo humano. Como institución anfitriona, UNIFRANZ consolida su apuesta por la internacionalización del conocimiento y la vinculación entre educación y periodismo.

Programa e inscripciones

La agenda completa de conferencias, expositores nacionales e internacionales, así como el registro oficial para participar en el XXX Congreso Hispanoamericano de Prensa, se encuentra disponible en la plataforma oficial de UNIFRANZ:

https://eventos.unifranz.edu.bo/congreso-de-prensa

«La verdad seguirá siendo indispensable para la humanidad; el desafío de nuestra época es aprender a defenderla en un mundo donde las máquinas también producen información.» Congreso Hispanoamericano de Prensa

Dr. Amín Cruz, CEO, presidente y fundador del Congreso Hispanoamericano de Prensa y del Congreso Mundial de Prensa; Padre Embajador del Periodismo Hispanoamericano y Latinoamericano, diplomático, periodista, historiador, escritor y educador.

El Laberinto Global del Siglo XXI: Ignacio Ramonet y la Nueva Cartografía del Poder Mundial

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Por Araceli Aguilar Salgado

“En una época en que las reglas de una época empiezan a dejar de funcionar y los nuevos paradigmas todavía no están establecidos, se abre un período de disputa por definir las reglas del futuro.” Ignacio Ramonet

CIUDAD DE MÉXICO En el marco del XXX Seminario Internacional “Los Partidos y una Nueva Sociedad”, la presencia del reconocido académico y periodista español Ignacio Ramonet dejó al descubierto una radiografía implacable de la coyuntura contemporánea. Lejos de tratarse de una crisis pasajera o de una simple rivalidad comercial entre superpotencias, el planeta transita por un punto de inflexión histórico sin precedentes: la convergencia simultánea de rupturas geopolíticas, tecnológicas, ecológicas y económicas que exigen una profunda reconceptualización de la política global.

Mucha gente está perpleja. Desconcertada. Descolocada ante los acontecimientos que estamos viviendo. Hay una enorme incertidumbre. Una profunda inquietud. Incluso miedo. Porque, una vez más, no entendemos, no comprendemos lo que está sucediendo en nuestras sociedades y en el planeta. El mundo se ha vuelto muy difícil de leer, de descodificar. Y la información que recibimos no nos ayuda. Incluso nos confunde más.

Muchas de nuestras herramientas conceptuales ya no nos permiten interpretar, descifrar lo que está pasando. Y es normal. Porque lo que estamos viviendo no es simplemente una nueva crisis internacional. Ni siquiera una policrisis. No es solamente una nueva fase de la rivalidad entre grandes potencias.  Tampoco es únicamente una nueva revolución tecnológica. Lo que está ocurriendo es algo más profundo. Estamos asistiendo a la convergencia, en un mismo momento histórico, de varias grandes rupturas que normalmente se producen separadamente: una transformación del sistema geopolítico internacional; una transformación de la economía-mundo; una revolución tecnológica; una transición energética ; una mutación demográfica ; una crisis climática y ecológica ; y una profunda modificación de las formas de producción, de comunicación y de organización social. Y lo extraordinario de este nuevo momento es que todas estas transformaciones están ocurriendo simultáneamente y se están influyendo unas a otras.

Hoy, el Orden Internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial está dando paso a un mundo más fragmentado y multipolar, al mismo tiempo que avanzan la inteligencia artificial, las transformaciones demográficas y la crisis climática. Y precisamente esa simultaneidad convierte el momento actual en un período de incertidumbre excepcional.

Por eso creo que debemos evitar dos errores. El primero consiste en pensar que estamos simplemente ante una sucesión de crisis: la guerra, la inflación, las tensiones comerciales, la crisis energética, la rivalidad Estados Unidos-China, la inteligencia artificial…

No. El segundo error consiste en pensar que todo esto constituye una especie de accidente pasajero del sistema. Tampoco.

Lo que estamos viviendo es la transición de un sistema histórico hacia un nuevo sistema histórico cuyo perfil todavía no está completamente definido. Y, precisamente por eso, este es un momento gramsciano en el que la política vuelve a adquirir una importancia extraordinaria, fundamental. Porque cuando las reglas de una época empiezan a dejar de funcionar y los nuevos paradigmas todavía no están establecidos, se abre un período de disputa. De disputa por definir e imponer las nuevas reglas y los nuevos paradigmas de la nueva época histórica que comienza.

Para tratar de entender mejor este cambio copernicano que estamos viviendo, propongo los siguientes veinte apuntes con el objeto de visualizar mejor la actual cartografía conceptual de esta Nueva Transformación.

1.   Geopolítica. De un mundo unipolar a un mundo con múltiples centros de poder

Durante más de tres décadas, desde la desaparición de la Unión Soviética en 1991, vivimos lo que podríamos llamar un momento unipolar.

Estados Unidos quedó como única superpotencia global. Eso no significa que controlase absolutamente todo. Existían otras grandes potencias, economías regionales, instituciones internacionales y múltiples formas de resistencia. Pero la arquitectura general del sistema internacional estaba organizada alrededor de una sola superpotencia cuyo peso económico, financiero, militar, tecnológico y cultural era incomparable. Ese período está terminando.

No porque Estados Unidos haya dejado de ser una gran potencia. Sigue siendo una potencia extraordinariamente poderosa. Pero porque han aparecido otros centros de acumulación de poder.

China constituye hoy una potencia económica, industrial y tecnológica de primera magnitud.

La India aumenta su peso económico, demográfico y estratégico. Rusia conserva una enorme capacidad militar y energética. Brasil y México desempeñan un papel central en América Latina y poseen recursos estratégicos de dimensión continental. Países como Indonesia, Turquía, Irán, Arabia Saudita, Etiopía, Nigeria o Sudáfrica disponen de capacidades regionales y de márgenes de autonomía cada vez mayores. Y numerosas economías del llamado Sur Global intentan diversificar sus relaciones internacionales.

Los BRICS son una de las expresiones de esta nueva transformación. No constituyen un bloque homogéneo, y sería un error presentarlos como tal, pero expresan una realidad geopolítica: una parte creciente del mundo quiere disponer de mayor capacidad de negociación dentro de las instituciones internacionales, y reducir su dependencia de un único centro de poder.

Estamos, por tanto, ante una multipolarización del sistema internacional.

Pero debemos entender bien qué significa esto. Multipolaridad no quiere decir automáticamente cooperación. Tampoco significa que las rivalidades desaparezcan. Puede significar precisamente lo contrario: que habrá más actores con capacidad para competir, negociar, bloquear, guerrear, presionar y establecer alianzas variables. El nuevo mundo que está naciendo puede ser más plural, pero también más conflictivo. Y esta es una de las grandes paradojas de este nuevo tiempo: nunca hemos necesitado tanto la cooperación internacional y, sin embargo, nunca ha sido tan difícil construirla.

2. El regreso de la geopolítica a la economía

Durante los años de la gran globalización neoliberal (1979-2008) se difundió una idea poderosa: la economía terminaría por relativizar la política. Las empresas producirían allí donde fuese más barato. Los capitales circularían libremente. Las cadenas de producción atravesarían las fronteras. Los Estados perderían progresivamente capacidad de intervención. Y la interdependencia económica terminaría haciendo demasiado costoso el conflicto entre grandes potencias. Hoy sabemos que esa visión era incompleta sino errónea. La economía no ha sustituido a la geopolítica.La geopolítica ha regresado al corazón de la economía.

Lo vemos en todas partes. Los Estados subvencionan sectores estratégicos. Controlan determinadas exportaciones. Protegen determinadas tecnologías. Intentan asegurar cadenas de suministro. Acumulan reservas. Reorganizan sus relaciones comerciales. Buscan controlar minerales estratégicos. Utilizan las finanzas como instrumento de poder. Y consideran determinadas infraestructuras tecnológicas como cuestiones de seguridad nacional.

El comercio internacional, que durante las ominosas décadas neoliberales fue presentado principalmente como una cuestión de eficiencia económica, vuelve a ser también una cuestión de soberanía. Para los grandes inversores, la pregunta ya no es solamente:

¿Dónde es más barato producir? La pregunta es cada vez más: ¿Dónde podemos producir sin quedar estratégicamente expuestos?

Esta transformación es enorme. Porque significa que hemos pasado de una lógica dominada por la eficiencia a otra en la que eficiencia y seguridad compiten permanentemente.

3. La globalización no desaparece: se fragmenta

No creo que estemos asistiendo al final de la globalización. Estamos asistiendo a su transformación. Las cadenas mundiales de producción no han desaparecido. Se están reorganizando. Aparecen conceptos como nearshoring, friend-shoring, regionalización, autonomía estratégica, resiliencia de las cadenas de suministro. La empresa que antes buscaba exclusivamente el menor coste comienza a preguntarse también si su proveedor se encuentra en un país considerado políticamente seguro. Esto está modificando profundamente la geografía de la producción.

Un dato importante: los sectores estratégicos -IA, microprocesadores, minerales críticos y transición energética- pasaron de representar el 16 % de los nuevos proyectos internacionales de inversión en 2020, al 44 % en 2025.  Es una manera muy concreta de demostrar que no estamos hablando simplemente de una impresión geopolítica:  el mapa del capital ya está cambiando.

Esto nos conduce a una conclusión importante. La globalización no está desapareciendo.

Se está convirtiendo en una globalización políticamente y geopolíticamente condicionada. Y eso abre oportunidades, pero también peligros. Porque una economía mundial fragmentada puede permitir a determinados países mejorar su posición negociadora. Pero también puede producir una nueva división del mundo en grandes espacios económicos y tecnológicos. Y entonces surge una pregunta decisiva:

 ¿Será el siglo XXI un siglo de cooperación entre regiones o un siglo de competencia entre bloques? Todavía no lo sabemos. Pero esa disputa ya ha comenzado.

4. El verdadero campo de batalla : la tecnología

Y aquí llegamos, probablemente, al elemento más importante de todos. La nueva confrontación internacional no se desarrolla únicamente alrededor de territorios. Se desarrolla alrededor de tecnologías. En el siglo XX, las grandes potencias competían por el petróleo, el acero, la industria pesada, las rutas marítimas, las armas nucleares.

Hoy continúan compitiendo por esos recursos. Pero aparecen nuevos recursos de otra dimensión: Microprocesadores (chips); Computación avanzada; Inteligencia artificial; Robótica; Biotecnologías; Computación cuántica; Satélites; Astronáutica; Cables submarinos; Centros de datos; Sistemas operativos; Redes de telecomunicaciones; y, sobre todo: datos.

La tecnología ha dejado de ser un simple sector económico. Se ha convertido en un instrumento de poder geopolítico. Por eso la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China tiene una importancia que va mucho más allá de las empresas concretas involucradas. Lo que está en juego es qué potencia tendrá capacidad para diseñar la infraestructura tecnológica de las próximas décadas.  Y aquí aparece una diferencia fundamental respecto de épocas anteriores. Una potencia puede tener petróleo. Puede tener territorio. Puede tener una gran población.

Pero si no dispone de determinadas tecnologías, puede encontrarse dependiendo de quienes las controlan. Por eso los microprocesadores se han convertido en un recurso estratégico.

Y por eso la fabricación de los microprocesadores más avanzados constituye hoy una cuestión de seguridad nacional para varias grandes potencias.

5. La inteligencia artificial: es mucho más que una revolución tecnológica

Pero ninguna de estas transformaciones tiene probablemente la capacidad disruptiva de la inteligencia artificial. La IA no es simplemente una nueva herramienta informática. Es una tecnología que puede intervenir en prácticamente todos los sectores de actividad humana. En la industria. En la medicina. En las finanzas. En la educación. En la agricultura. En la administración pública. En la investigación científica. En la guerra. En la comunicación. En la producción y la creación cultural. Y, naturalmente, en la política. Pero hay algo todavía más importante.

La inteligencia artificial puede modificar la relación entre conocimiento, trabajo y capital.

Durante la revolución industrial del siglo XIX, las máquinas sustituyeron progresivamente determinadas formas de trabajo físico. Ahora las máquinas comienzan a intervenir sobre determinadas formas de trabajo intelectual. Y esto plantea una cuestión histórica: ¿Qué sucederá cuando una máquina pueda realizar determinadas tareas que hasta ahora exigían la intervención de un ser humano cualificado? No tenemos todavía una respuesta completa. Pero sí sabemos algo. La revolución de la inteligencia artificial no se distribuirá automáticamente de manera equitativa.

La inversión mundial en IA e infraestructura digital está concentrándose en un número reducido de países y sectores. También la inversión en sectores estratégicos -IA, microprocesadores, minerales críticos y tecnologías vinculadas a la transición energética- representa ya una proporción extraordinariamente superior a la de hace apenas cinco años. Esto significa que la brecha tecnológica puede convertirse en una nueva forma de desigualdad internacional.

Y aquí se plantea una cuestión fundamental para América Latina: ¿Será América Latina simplemente consumidora de inteligencia artificial o será también productora de inteligencia artificial? Porque hay una diferencia enorme entre utilizar una tecnología creada en otra parte y poseer las capacidades científicas, industriales y educativas necesarias para desarrollarla.

6. Del petróleo a los datos, los chips y la capacidad de cálculo

Podríamos resumir el nuevo cambio histórico de una manera muy sencilla. Durante buena parte del siglo XX, el poder económico dependía de una combinación de: territorio, materias primas, energía e industria. En el siglo XXI se añade una nueva secuencia: datos, capacidad de cálculo, algoritmos e inteligencia artificial.

Esto modifica incluso nuestra concepción de la soberanía. Antes hablábamos de soberanía territorial. Después hablamos también de soberanía energética. Hoy tenemos que comenzar a hablar de soberanía tecnológica y soberanía digital.

Surgen nuevos planteamientos, nuevas preocupaciones: ¿Quién posee los datos? ¿Dónde están almacenados? ¿Quién controla los centros de datos? ¿Quién fabrica los microprocesadores? ¿Quién desarrolla los modelos de IA? ¿Quién controla las plataformas? ¿Quién establece los estándares? ¿Quién decide lo que puede hacer una inteligencia artificial?

Son preguntas económicas. Pero son esencialmente preguntas políticas. Y, finalmente, son preguntas de soberanía.

7. La nueva batalla por la energía

La energía constituye otro de los grandes ejes de la Gran Transformación actual. Durante décadas se habló de transición energética como si consistiera simplemente en sustituir el petróleo, el gas y el carbón, o sea, las energías carbonatadas, por energías renovables. La realidad es mucho más compleja. Porque la transición energética necesita enormes cantidades de minerales: Litio. Cobre. Níquel. Cobalto. Grafito. Tierras raras (un grupo de 17 elementos clave para fabricar los imanes permanentes potentes que requieren los motores de vehículos eléctricos, los teléfonos inteligentes y los aerogeneradores).

Y muchos otros materiales indispensables para sustituir los combustibles fósiles por tecnologías limpias como los vehículos eléctricos, la energía eólica y la solar. La demanda de esos minerales se triplicará para 2030.Por eso la transición energética no elimina la geopolítica de los recursos. La transforma.

Y a ese respecto, América Latina ocupa una posición muy importante. La región dispone de una parte significativa de los recursos minerales, energéticos, hídricos y agrícolas que necesitará la economía del futuro. Pero tener recursos no significa necesariamente controlar la riqueza que esos recursos generan. Ésta es una lección histórica que América Latina conoce demasiado bien. Durante siglos, la región exportó materias primas e importó productos elaborados. El desafío del siglo XXI consiste en no repetir automáticamente esa estructura.

Porque puede producirse una nueva forma de extractivismo: extraer litio, cobre, níquel o tierras raras; exportarlos; y después importar baterías, vehículos eléctricos, componentes tecnológicos y productos de alto valor añadido fabricados en otros lugares. Porque el verdadero desafío no es solamente: ¿quién posee los minerales? Es: ¿quién controla la cadena de valor completa?

8. El Sur Global no es un bloque, pero sí una realidad histórica

Quisiera detenerme aquí sobre una expresión que utilizamos con frecuencia: «Sur Global».

Conviene utilizarla con prudencia. El Sur Global no constituye una entidad homogénea. India no es Brasil; Brasil no es México; México no es Sudáfrica; Sudáfrica no es Indonesia; Indonesia no es Arabia Saudita. Y cada uno de estos países tiene intereses nacionales específicos. Pero existe algo nuevo. Numerosos países del Sur están intentando ampliar su margen de autonomía. Quieren diversificar mercados. Diversificar divisas. Diversificar proveedores. Diversificar alianzas diplomáticas. Participar más activamente en las instituciones internacionales. Y, sobre todo, quieren que su peso económico creciente tenga una traducción política.

La distribución del poder económico mundial ya no corresponde exactamente a la distribución del poder institucional heredada de mediados del siglo XX. Y ésta es una de las contradicciones fundamentales del sistema internacional contemporáneo.

El mundo económico ha cambiado mucho más rápidamente que las instituciones creadas para gobernarlo. El problema de las Naciones Unidas. El problema del Fondo Monetario Internacional. El problema del Banco Mundial. El problema de la OMC. Todos ellos tienen, en última instancia, una preocupación común: ¿Cómo adaptar la gobernanza mundial a una distribución del poder que ya no es la de 1945?

9. La gran paradoja de nuestro tiempo: más interdependencia y más fragmentación

Hay una paradoja que me parece particularmente importante. Nunca hemos estado tan interconectados. Un teléfono contiene componentes fabricados en múltiples países. Una computadora depende de minerales extraídos en un continente, procesadores fabricados en otro, software desarrollado en otro, y capital procedente de otro. Los alimentos viajan miles de kilómetros. Los capitales circulan instantáneamente. Los mensajes atraviesan el planeta en fracciones de segundo. Y, sin embargo, políticamente, el mundo parece fragmentarse.

Esta contradicción es central. La interdependencia material aumenta, mientras disminuye la confianza política. Y eso es peligroso. Porque los grandes problemas de nuestro tiempo no se detienen en las fronteras. El cambio climático no tiene nacionalidad. Una pandemia no reconoce límites ni aduanas. La inteligencia artificial tampoco. Las grandes crisis financieras atraviesan los continentes. Los océanos son comunes. La atmósfera es común. Las redes digitales son globales. Y, sin embargo, la respuesta política tiende a ser cada vez más nacional.

Necesitamos, por tanto, una nueva arquitectura de cooperación internacional. Pero no una cooperación que ignore las profundas desigualdades existentes. Una cooperación que permita también corregirlas.

10. La contradicción de la revolución tecnológica

Hay otro aspecto que me parece fundamental. La tecnología puede aumentar extraordinariamente la productividad. Pero productividad no significa automáticamente bienestar. Una economía puede producir más y distribuir peor. Puede disponer de tecnologías extraordinarias y consentir enormes desigualdades.

Puede tener inteligencia artificial, y mantener a millones de personas sin acceso a una educación adecuada. Puede disponer de robots y tener trabajadores precarizados. Puede producir cantidades enormes de riqueza y concentrarla en pocas manos. Por eso debemos distinguir dos preguntas.

La primera es: ¿Qué puede hacer la tecnología?

La segunda, mucho más política, es: ¿Para quién se utiliza la tecnología y cómo se distribuyen sus beneficios?

Ésta es probablemente una de las grandes preguntas del siglo XXI. La expansión de la IA puede ampliar la brecha entre economías si no se desarrollan capacidades nacionales, infraestructura digital, educación y mecanismos de gobernanza inclusivos.  La revolución tecnológica, por tanto, no elimina la cuestión social. La vuelve todavía más compleja.

11. Una nueva cuestión social

Durante el siglo XIX, la cuestión social estaba determinada fundamentalmente por la relación entre capital y trabajo industrial. El movimiento obrero nació para responder a aquella transformación. Durante el siglo XX aparecieron el Estado social, los derechos laborales, la negociación colectiva, la seguridad social, la educación pública.

Hoy comienza a aparecer una nueva cuestión social. ¿Qué ocurre cuando determinados trabajos (físicos e intelectuales) pueden ser automatizados? ¿Qué sucede cuando un pequeño número de empresas controla plataformas utilizadas por miles de millones de personas? ¿Qué sucede cuando los datos personales se convierten en una mercancía? ¿Qué ocurre cuando un algoritmo decide quién recibe un crédito, quién aparece en una plataforma, qué información ve una persona o qué trabajador es contratado?

La relación entre capital y trabajo no desaparece. Pero se transforma. Y los partidos políticos tendrán que comprender esta nueva realidad. Porque las categorías sociales del siglo XX ya no describen exactamente las nuevas sociedades del siglo XXI.

12. La batalla por la información

Existe, además, otra transformación decisiva. La revolución digital ha democratizado extraordinariamente la capacidad de producir información. Pero también ha concentrado extraordinariamente la capacidad de distribuirla. Y esto produce una paradoja. Nunca tantos individuos habían podido expresarse. Y nunca tan pocas plataformas habían tenido tanta capacidad para organizar la circulación de esa expresión. La información se ha convertido en una infraestructura de poder.

La inteligencia artificial introduce ahora una nueva dimensión. Ya no se trata solamente de producir y distribuir información. Se trata de producir textos, imágenes, vídeos, voces y contenidos sintéticos a una escala prácticamente ilimitada.

Esto transforma el ecosistema político. La frontera entre información, propaganda, entretenimiento y manipulación puede hacerse cada vez más difícil de distinguir. Por eso la defensa de la democracia en el siglo XXI no consiste solamente en defender instituciones electorales. También implica defender ecosistemas de información suficientemente plurales, verificables y transparentes.

13. La cuestión militar también está cambiando

La revolución tecnológica está transformando igualmente la naturaleza de la guerra. Drones. Satélites. Robots. Sistemas autónomos. Ciberataques. Inteligencia artificial. Guerra electrónica. Sistemas de reconocimiento. Armas de precisión.

La guerra del futuro -y en algunos aspectos ya la guerra del presente- combina tecnologías que hace apenas unas décadas pertenecían a la ciencia ficción. Esto tiene una consecuencia política fundamental. La superioridad militar depende cada vez más de la superioridad tecnológica.

Y eso significa que la frontera entre economía civil, industria tecnológica y seguridad nacional se hace progresivamente más difusa. Un microprocesador puede ser un componente de un teléfono. Pero también puede formar parte de un sistema militar. Un algoritmo puede recomendar una película. Pero también puede utilizarse en inteligencia militar. Un satélite puede proporcionar información meteorológica. Pero también información estratégica militar. La tecnología civil y la tecnología militar están cada vez más interconectadas.

14. La transición ecológica y la transición tecnológica son inseparables

Hay otra cuestión que no podemos olvidar. El siglo XXI es también el siglo de la crisis climática. Y esto significa que la transformación económica tendrá que ser simultáneamente tecnológica y ecológica. La inteligencia artificial puede ayudar a optimizar redes eléctricas, prever catástrofes, mejorar la agricultura o gestionar el agua. Pero también consume cantidades crecientes de energía y de recursos hídricos. Y requiere enormes infraestructuras físicas. Por eso no existe una transición digital separada de una transición energética. Ambas están convergiendo. Y los países que controlen simultáneamente energía, minerales, infraestructura digital y capacidad tecnológica dispondrán de una ventaja estratégica considerable.

15. El mundo entra en una época de incertidumbre

Si intentamos reunir todas estas piezas, podemos identificar una especie de ecuación histórica. Tenemos: multipolaridad geopolítica ; fragmentación de la globalización ; competencia tecnológica ; revolución de la inteligencia artificial ; transición energética ; lucha por los minerales críticos ; crisis climática ; transformación demográfica ; rearme y nuevas formas de guerra ; y una profunda desigualdad en la distribución de las capacidades tecnológicas.

No son diez problemas independientes. Forman parte de una misma Gran Transformación. Por eso debemos abandonar la tentación de analizar cada crisis por separado. El mundo que está naciendo es un sistema (o sea, un conjunto de elementos ordenados e interrelacionados que trabajan de forma coordinada para cumplir un objetivo o una función específica). Y debemos comprenderlo como sistema. 

El FMI proyecta, para 2026, un crecimiento mundial de alrededor del 3 %, pero subraya que ese crecimiento es muy desigual y que conviven fuerzas contradictorias: los efectos económicos de los conflictos y un fuerte ciclo de inversión impulsado por la tecnología.  Es una buena metáfora de nuestro tiempo. Vivimos entre los vientos cruzados de la guerra y la tecnología.

16. ¿Y qué significa todo esto para los partidos políticos?

Llegamos así a una pregunta esencial: ¿Qué significa esta Gran Transformación histórica para los partidos? Creo que significa, en primer lugar, que los partidos no pueden limitarse a administrar las consecuencias de las transformaciones. Tienen que comprenderlas. Un partido político del siglo XXI no puede hablar solamente de salarios, impuestos, vivienda, jubilación, educación o sanidad -aunque todos estos temas continúen siendo esenciales- sin comprender qué está ocurriendo con la inteligencia artificial, con las cadenas mundiales de producción, con los minerales críticos, con la transición energética, con las plataformas digitales y con la nueva distribución internacional del poder.

Porque esas transformaciones determinarán precisamente el futuro de los salarios, del empleo, de las migraciones, de las jubilaciones, de la educación, de la vivienda y de los servicios públicos. La política social y la geopolítica ya no pueden pensarse separadamente. La política industrial y la política exterior tampoco. La política tecnológica y la política educativa tampoco. Y la política energética y la política climática tampoco. Todo está comenzando a formar parte de una misma problemática, de un mismo sistema.

17. La cuestión de la soberanía

Por eso creo que una palabra recuperará una importancia enorme durante las próximas décadas: soberanía. Pero debemos redefinirla. Soberanía no significa aislamiento. No significa encerrarse. No significa rechazar la cooperación internacional. Al contrario.

En un mundo profundamente interdependiente, ningún país puede ser completamente autosuficiente. La soberanía del siglo XXI debería significar capacidad de decisión. Capacidad para decidir qué producir. Qué tecnología desarrollar. Qué recursos proteger. Qué datos controlar. Qué infraestructuras construir. Qué alianzas establecer. Qué modelo energético adoptar. Qué educación proporcionar. Y cómo distribuir los beneficios de la transformación tecnológica. La soberanía no consiste en estar solo. Consiste en no estar obligado a aceptar todas las decisiones de otras potencias.

18. La gran batalla será por la distribución de los beneficios de la nueva revolución

Y aquí llegamos, quizá, al punto esencial:  Las revoluciones tecnológicas no determinan por sí mismas el futuro. Crean posibilidades. Pero las sociedades deciden cómo distribuir esas posibilidades. La máquina de vapor no produjo automáticamente el movimiento obrero. La electricidad no produjo automáticamente el Estado social. Internet no produjo automáticamente una sociedad más democrática. La tecnología abre posibilidades.

La política decide, en buena medida, quién se beneficia de ellas. Por eso la gran pregunta de las próximas décadas no será solamente quién desarrolla la inteligencia artificial. Será: ¿Quién la controla? ¿Quién controla los datos? ¿Quién controla la capacidad de cálculo? ¿Quién controla los centros de datos? ¿Quién controla los minerales críticos? ¿Quién controla las plataformas? ¿Quién establece las reglas? ¿Y quién recibe los beneficios?

Ésta es, en última instancia, una cuestión de poder.

19. La nueva sociedad exige también una nueva cultura política

Termino con una reflexión sobre los partidos. Durante buena parte del siglo XX, los partidos políticos fueron grandes máquinas de interpretación de la realidad. Explicaban el mundo. Organizaban intereses. Construían identidades. Proponían proyectos de sociedad.

Hoy se enfrentan a una dificultad inédita. La realidad cambia más rápidamente que muchas de nuestras categorías políticas. Por eso necesitamos partidos capaces de volver a pensar. No solamente de reaccionar.

Pensar el mundo que viene. Pensar el trabajo que viene. Pensar la educación que viene. Pensar la democracia que viene. Pensar la soberanía que viene. Pensar la relación entre seres humanos y máquinas. Pensar la relación entre inteligencia artificial y poder. Pensar qué significa ser ciudadano en una sociedad gobernada cada vez más por algoritmos. Y pensar también qué significa la palabra igualdad cuando el acceso a las tecnologías más avanzadas puede convertirse en uno de los principales factores de diferenciación entre individuos, empresas y países.

El desafío es enorme. Pero también lo es la oportunidad. Porque cuando un orden histórico se transforma, las sociedades no están condenadas a adaptarse pasivamente. Pueden intervenir. Pueden elegir. Pueden disputar. Pueden construir alternativas.

20. Conclusión

Quisiera terminar regresando a la idea con la que comencé. Estamos viviendo un cambio de época y entrando en un nuevo sistema histórico. El mundo unipolar está siendo sustituido por una estructura más compleja de múltiples centros de poder. La guerra vuelve a condicionar la geopolítica. La globalización no desaparece, pero se fragmenta. La economía vuelve a estar profundamente condicionada por la geopolítica. La tecnología se convierte en una dimensión esencial del poder internacional. La inteligencia artificial inaugura una revolución cuyo alcance apenas comenzamos a comprender. La energía y los minerales críticos adquieren una importancia estratégica renovada. La crisis climática obliga a transformar nuestros sistemas productivos. Y las desigualdades tecnológicas amenazan con crear nuevas formas de dependencia.

Todo esto ocurre simultáneamente. Y precisamente por eso estamos ante una transición histórica. No sabemos todavía exactamente qué mundo emergerá de ella. Pero sí podemos identificar la gran batalla que se está desarrollando. Es la batalla por quién controlará los recursos, las tecnologías, los datos, las infraestructuras y las reglas de la nueva economía mundial. Y, en última instancia, es la batalla por algo todavía más profundo: ¿quién tendrá capacidad para decidir cómo será la sociedad del futuro?

Ésa es la cuestión que deben plantearse hoy los ciudadanos y los partidos políticos. Porque si la política renuncia a responderla, otros responderán por ella. Las grandes corporaciones multinacionales. Los mercados. Las plataformas tecnológicas. Los Estados más poderosos. Los propietarios de los datos. Los propietarios de las infraestructuras. Los que controlan los algoritmos. Y los que controlan las tecnologías estratégicas.

Por eso, quizá la tarea política fundamental de nuestro tiempo sea recuperar la capacidad de imaginar. Imaginar una sociedad en la que la revolución tecnológica no produzca solamente más productividad, sino también más derechos. Una economía en la que la transición energética no reproduzca viejas dependencias. Una globalización que no signifique subordinación. Una multipolaridad que no se transforme en una nueva carrera de bloques. Una inteligencia artificial puesta al servicio de la humanidad y no simplemente de la acumulación de capital.

Y una democracia capaz de sobrevivir a la transformación radical de nuestro ecosistema informativo. En definitiva, necesitamos volver a formular una pregunta que, en otros momentos de grandes transformaciones históricas, fue decisiva: ¿Qué nueva sociedad queremos construir? Porque ésta es quizá la característica más importante del momento que vivimos: el futuro todavía está abierto.

Y precisamente porque está abierto, la ciudadanía debe contribuir masivamente a definirlo. Porque es también un nuevo tiempo democrático. En el que la política vuelve a tener una vigencia decisiva.  Hoy más que nunca.

Por lo que la transición hacia este nuevo sistema histórico no es un destino ineludible ni un mero accidente del sistema, sino un terreno en plena disputa. Frente al desconcierto global, la fragmentación de la globalización y la concentración de los datos en pocas manos, la gran tarea de nuestro tiempo consiste en recuperar la capacidad de imaginar y actuar.

Si la política y la ciudadanía renuncian a definir el rumbo, otros lo harán por ellas: las grandes corporaciones, los mercados y los propietarios de los algoritmos. Por ello, la apuesta fundamental de esta era radica en construir una multipolaridad basada en la cooperación, una transición ecológica justa y una tecnología puesta al servicio de la humanidad. El porvenir sigue abierto, y su diseño reclama una renovada vitalidad democrática

                     
“La tecnología abre posibilidades; la política decide, en buena medida, quién se beneficia de ellas. El futuro todavía está abierto, y precisamente porque está abierto, la ciudadanía debe contribuir masivamente a definirlo” Ignacio Ramonet

*Ignacio Ramonet Ponencia presentada en el marco del XXX Seminario Internacional «Los partidos y la Nueva Sociedad», Partido del Trabajo de México (PTM). Ciudad de México, 9 de octubre de 2026.

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, de Chilpancingo de los Bravo del Estado de Guerrero E-mail periodistaaaguilar@gmail.com

CEBAMDER revela que Haina Investment Co. acumuló RD$30,956 millones en ganancias  entre 2021 y 2025

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La organización cuestionó que, mientras se registran esas cifras de ganancias empresariales, la respuesta ofrecida a los emprendedores ecoturísticos haya sido, según las reclamaciones comunitarias, una propuesta de compensación consistente en dos botes, dos motores y US$900 por emprendedor, después de que perdieran sus actividades productivas y económicas vinculadas al entorno natural afectado.

En ese sentido, el Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (CEBAMDER) denuncia que el desarrollo del proyecto energético ha estado acompañado de daños de extrema gravedad, entre ellos la destrucción de Playa Estero Balsa, las afectaciones al Parque Manglares de Estero Balsa y la eliminación de aproximadamente 575,000 metros cuadrados de bosque seco.

Por Frank Valenzuela

MANZANILLO, Montecristi, 30 de octubre de 2026.— El Centro Bahía de Manzanillo para el Desarrollo Regional (CEBAMDER) reveló que Haina Investment Co., Ltd. (HIC) registró utilidades netas acumuladas de aproximadamente RD$30,956 millones (US$505.7 millones) entre 2021 y 2025, según las cifras anuales redondeadas de los estados financieros examinados por la organización.

Durante ese período, el patrimonio atribuible a sus accionistas aumentó de RD$11,081 millones a RD$39,195 millones, una expansión de RD$28,114 millones, equivalente a un crecimiento del 253.7 %. La empresa cerró 2025 con un patrimonio 3.54 veces superior al registrado en 2021. Las cifras en dólares se presentan utilizando la tasa de conversión de RD$61.20 por dólar empleada en este análisis.

El presidente de la entidad ciudadana, Frank Valenzuela, destacó que los resultados financieros contrastan con el reducido gasto por impuesto sobre la renta reconocido en los estados financieros durante parte del período. Entre 2022 y 2025, HIC registró aproximadamente US$4.6 millones en impuestos sobre una utilidad antes de impuestos de US$489.1 millones, una proporción cercana al 0.94 %. En 2024 y 2025, según las cifras examinadas, no registró impuesto corriente y reconoció únicamente importes por impuesto diferido de alrededor de US$0.5 millones por año.

 CEBAMDER subraya que estos datos describen el gasto tributario contable informado por la empresa y no constituyen, por sí solos, una certificación de los impuestos efectivamente pagados en la República Dominicana.

Un patrimonio que se multiplicó por 3.5 en cinco años

La evolución patrimonial muestra un cambio especialmente pronunciado en 2023. HIC pasó de un patrimonio de RD$12,361 millones al cierre de 2022 a RD$35,243 millones en 2023. Posteriormente, aumentó a RD$36,591 millones en 2024 y a RD$39,195 millones en 2025. El incremento registrado en 2023 coincidió con un cambio contable importante: la compañía pasó a operar como entidad de inversión y a medir sus inversiones mediante el valor razonable, en lugar de consolidar sus subsidiarias como lo hacía anteriormente. Esta modificación afecta la comparabilidad de los ingresos y resultados entre los ejercicios anteriores y posteriores, por lo que las cifras deben interpretarse considerando las distintas bases de presentación contable.

Las utilidades anuales informadas fueron de RD$1,305 millones en 2021, RD$2,927 millones en 2022, RD$21,591 millones en 2023, RD$2,224 millones en 2024 y RD$2,909 millones en 2025. El resultado de 2023 representa aproximadamente el 70 % de las ganancias acumuladas del período, según los importes redondeados. Ese año extraordinario obliga a distinguir entre los resultados ordinarios de las operaciones y las ganancias derivadas de cambios en la valoración de las inversiones. Los ingresos reportados también reflejan el cambio contable: ascendieron a US$447.1 millones en 2021 y a US$662.2 millones en 2022, frente a US$370.3 millones en 2023, US$45.2 millones en 2024 y US$50.1 millones en 2025. Estas cifras no son directamente comparables sin considerar las diferencias en el perímetro de consolidación.

Una estructura empresarial con presencia internacional

La investigación identifica a HIC como una sociedad constituida el 11 de junio de 1999 bajo las leyes de las Islas Caimán, con domicilio en George Town. Según la estructura accionaria consignada en la información examinada, Haina Energy Holdings II posee el 75.59 % y el Banco Central de la República Dominicana, el 24.41 %. CEBAMDER considera que conocer esta composición accionaria y las relaciones entre las sociedades vinculadas es indispensable para entender quién ejerce el control empresarial, cómo se distribuyen los beneficios y qué entidades mantienen las inversiones en los distintos mercados.

La estructura internacional examinada comprende a HIC, en las Islas Caimán; Altia Energy Holdings, en Panamá; Altia Energy S.L., en España; y sociedades operativas vinculadas a la generación eléctrica y al procesamiento de gas en Colombia, entre ellas Termoyopal. En la República Dominicana, HIC participa con un 64.06 % en el Fondo de Inversión Cerrado de Desarrollo de Infraestructuras Energéticas I (FICDIE I), cuyo principal activo, según los estados financieros citados en la investigación, es una participación del 50 % en EGE Haina.

Agrega que, esta arquitectura corporativa hace necesario examinar las operaciones y obligaciones de cada sociedad por jurisdicción, sin presumir que la constitución de una empresa en el extranjero determina por sí sola su tratamiento tributario en otros países.

El peso de las valoraciones en las ganancias

Uno de los hallazgos centrales de la investigación es la importancia de las inversiones valoradas a valor razonable dentro del patrimonio de HIC. Al cierre de 2025, estas inversiones ascendían a aproximadamente RD$43,363 millones (US$708.6 millones), equivalentes al 98 % de los activos, según las cifras examinadas. El auditor clasificó esas valoraciones en el nivel 3, categoría que comprende estimaciones basadas en datos no observables directamente en el mercado y que, por tanto, requieren supuestos y juicios de valoración. Los estados financieros de 2024 también identifican las inversiones a valor razonable como una parte predominante de los activos de la compañía.

Entre 2023 y 2025, las ganancias por revalorización de inversiones reportadas en la investigación alcanzaron RD$26,983 millones (US$440.9 millones), frente a dividendos efectivamente recibidos por aproximadamente RD$2,968 millones (US$48.5 millones). La diferencia evidencia la importancia de distinguir entre el aumento contable del valor de las inversiones y los ingresos en efectivo que la compañía recibe de ellas. Una revalorización puede incrementar el resultado y el patrimonio sin representar, por sí misma, dinero cobrado durante el ejercicio. A septiembre de 2026, las inversiones a valor razonable alcanzaban aproximadamente RD$44,448 millones (US$726.3 millones), de acuerdo con la información trimestral citada por CEBAMDER.

Manzanillo Gas & Power: participación, garantías y exposición financiera

La investigación también examina la relación de HIC con Manzanillo Gas & Power. Según la información societaria y financiera recopilada por CEBAMDER, HIC poseía el 80 % de esa empresa hasta transferir su participación a FICDIE I el 18 de septiembre de 2025. La participación figuraba en libros por aproximadamente RD$2.7 millones (US$43,941), una cifra reducida frente al patrimonio total de HIC. Sin embargo, el valor contable de esa participación no debe confundirse con el valor económico del proyecto ni con las obligaciones financieras que puedan permanecer vinculadas a él.

HIC registró en 2025 garantías por aproximadamente RD$4,284 millones (US$70 millones), según la documentación examinada. De ese importe, US$40 millones correspondían a garantías vinculadas a las distribuidoras eléctricas EDE Sur, EDE Este y EDE Norte, mientras que hasta US$30 millones se relacionaban con el suministro de gas flotante mediante BW LNG.

Además, la investigación señala que aproximadamente el 38 % del activo neto de FICDIE I corresponde a préstamos al vehículo del proyecto. CEBAMDER estima que esa proporción equivale a unos RD$11,900 millones (US$194 millones), cerca del 30 % del patrimonio de HIC al cierre de 2025. Esta última cifra constituye un cálculo de la organización que debe interpretarse según la base de valoración y el perímetro de activos utilizado.

La expansión internacional continúa

La expansión del grupo también se refleja en Colombia. En octubre de 2026 se anunció el cierre de la adquisición por Altia Energy de cinco activos de generación renovable procedentes de ISAGEN, con una capacidad conjunta de 219 megavatios: 119 MW hidroeléctricos y 100 MW solares. La operación contó con financiación bancaria por 1.29 billones de pesos colombianos, mediante un esquema en el que participaron Bancolombia, Itaú, Davivienda, Banco de Bogotá, Banco de Occidente y Banco Popular. La transacción fue reportada por Forbes Colombia y Bancolombia.

Para CEBAMDER, esta operación demuestra la dimensión regional de la plataforma energética vinculada al grupo y la importancia de seguir sus inversiones, sus fuentes de financiación y sus relaciones corporativas.

Las ganancias empresariales frente a los daños denunciados en la bahía de Manzanillo

Mientras Haina Investment Co., Ltd. (HIC) acumulaba ganancias netas por aproximadamente RD$30,956 millones entre 2021 y 2025 y multiplicaba por 3.5 su patrimonio, la realidad denunciada por las comunidades de Pepillo Salcedo mostraba una cara radicalmente distinta del desarrollo energético en Manzanillo.

La propia empresa declara mantener un firme compromiso con la sostenibilidad ambiental y social, respaldado por políticas y planes aplicables a sus inversiones, mientras que EGE Haina promueve su papel en la transición energética dominicana mediante proyectos renovables, la reducción del uso de combustibles fósiles y la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Sin embargo, las comunidades afectadas cuestionan la distancia entre esos compromisos corporativos y las consecuencias ambientales y sociales que atribuyen a los proyectos energéticos desarrollados en su territorio. Para CEBAMDER, la sostenibilidad no puede medirse únicamente por las inversiones en energías más limpias ni por las declaraciones institucionales: también debe evaluarse por la protección efectiva de los ecosistemas y el respeto a los medios de vida de las poblaciones locales.

CEBAMDER denuncia que el desarrollo del proyecto energético ha estado acompañado de daños de extrema gravedad, entre ellos la destrucción de Playa Estero Balsa, las afectaciones al Parque Manglares de Estero Balsa y la eliminación de aproximadamente 575,000 metros cuadrados de bosque seco. La organización considera que estos hechos representan una profunda contradicción con los principios de conservación ambiental y responsabilidad social que el grupo empresarial declara defender.

 También cuestiona la respuesta ofrecida a los emprendedores ecoturísticos, quienes, según las reclamaciones comunitarias, habrían recibido como compensación dos botes, dos motores y US$900 por emprendedor, después de perder actividades económicas vinculadas al entorno natural afectado.

Destaca que,  una respuesta de esa naturaleza resulta insuficiente frente a la pérdida del patrimonio natural, la alteración de los ecosistemas y la destrucción de las condiciones que permitían a las familias desarrollar sus actividades productivas. La organización reclama que la magnitud de los daños sea evaluada de manera transparente y que las medidas de resarcimiento respondan a las pérdidas ambientales, económicas y territoriales documentadas.

Cuadro de respaldo financiero

Importes aproximados; las cifras anuales se presentan redondeadas. Conversión utilizada: RD$61.20 por US$1.

AñoUtilidad neta (US$ millones)Utilidad neta (RD$ millones)Patrimonio (US$ millones)Patrimonio (RD$ millones)
202121.31,305181.111,081
202247.82,927202.012,361
2023352.821,591575.935,243
202436.32,224597.936,591
202547.52,909640.439,195
Total de utilidades505.730,956