| BMI Seguros anuncia la incorporación de Maryorie Piña como presidenta ejecutiva e inaugura sus nuevas oficinas corporativas en Acrópolis Business Mall, marcando y reafirmando su compromiso con la excelencia, la innovación y el crecimiento sostenible. Su llegada fortalece la estructura de liderazgo de BMI Seguros en República Dominicana, consolidando la presencia de la compañía en el mercado, impulsando iniciativas enfocadas en la transformación, el desarrollo organizacional y la cercanía con sus clientes y socios estratégicos. Maryorie Piña cuenta con una trayectoria de más de 16 años en el mercado asegurador y financiero, donde ha liderado procesos transformacionales de modelo de negocios, desarrollo de productos y expansión regional. «La incorporación de Maryorie Piña y nuestras nuevas oficinas, simbolizan nuestra visión de futuro y nuestro compromiso de seguir creciendo para servir mejor a nuestros asegurados, corredores y aliados estratégicos«, destacó la organización. Las nuevas oficinas se encuentran ubicadas en el piso 12 de Acrópolis Business Mall y representan una inversión estratégica alineada con la visión de futuro de la compañía. Se trata de un espacio moderno diseñado para impulsar la colaboración, la eficiencia y una experiencia superior para clientes, corredores y aliados comerciales. BMI Seguros, respaldada por una organización internacional, continúa fortaleciendo su presencia en la región mediante soluciones innovadoras de salud, vida y protección financiera, manteniendo como pilares la confianza, la cercanía y la excelencia. Sobre BMI Seguros BMI Seguros forma parte de BMI Financial Group, una organización multinacional con una amplia trayectoria en el mercado asegurador internacional y una estrategia de crecimiento sostenido que se ha fortalecido durante más de cinco décadas. Actualmente abarca operaciones en 130 países, con una estructura integrada por 20 entidades corporativas, más de 1,000 colaboradores y operaciones que incluyen compañías aseguradoras, oficinas de servicios especializados, una compañía de medicina, centros médicos ambulatorios y una compañía de financiamiento. La fortaleza de BMI también ha sido reconocida por la industria aseguradora internacional, con un perfil corporativo que destaca una calificación A- (Excelente) otorgada por A.M. Best, una de las calificadoras especializadas en seguros más reconocidas del mundo, como reflejo de su solidez financiera y capacidad para cumplir con sus compromisos hacia los asegurados. |
BMI Seguros incorpora a Maryorie Piña como presidenta ejecutiva e inaugura nuevas oficinas
El suicidio: la epidemia silenciosa que amenaza a la población joven
Por Dr. Ramón Ceballo
El suicidio constituye una de las expresiones más dramáticas del sufrimiento humano y uno de los mayores desafíos para la salud pública del siglo XXI. Cada vida perdida representa una tragedia personal, familiar y social que, en la mayoría de los casos, pudo prevenirse mediante una intervención temprana.
Lejos de obedecer a una única causa, este fenómeno surge de la interacción entre factores biológicos, psicológicos, familiares, económicos y culturales. Comprender sus determinantes constituye el primer paso para diseñar políticas públicas eficaces orientadas a preservar la vida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año más de 720,000 personas fallecen por suicidio en el mundo. Asimismo, advierte que por cada muerte existen numerosos intentos, muchos de los cuales dejan secuelas emocionales permanentes en las familias y comunidades. Además, el suicidio figura entre las tres principales causas de muerte en personas de 15 a 29 años, lo que evidencia la vulnerabilidad de adolescentes y adultos jóvenes. Organización Mundial de la Salud.
Existen cinco grandes causas desencadenantes del acto suicida.
La primera está asociada a los trastornos mentales, particularmente a la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia y algunos trastornos graves de la personalidad. Estas condiciones pueden alterar profundamente el estado emocional, el juicio y la capacidad de afrontar las dificultades, incrementando significativamente el riesgo de conducta suicida cuando no son diagnosticadas y tratadas oportunamente.
Cuando estas enfermedades no reciben diagnóstico oportuno ni tratamiento especializado, el riesgo aumenta considerablemente. Sin embargo, es importante comprender que padecer una enfermedad mental no implica inevitablemente desarrollar conductas suicidas.
Un segundo factor corresponde al consumo perjudicial de alcohol y sustancias psicoactivas. Estas alteran la capacidad de juicio, incrementan la impulsividad y reducen la posibilidad de evaluar alternativas frente a una crisis emocional. Diversas investigaciones han demostrado que la combinación entre adicciones y trastornos psiquiátricos multiplica el peligro de un desenlace fatal.
En tercer lugar aparecen las crisis vitales, las cuales son periodos de desequilibrio emocional y psicológico ante cambios o transiciones. El desempleo, las dificultades económicas, el divorcio, la violencia intrafamiliar, la pérdida de un ser querido, las enfermedades incapacitantes o el dolor crónico pueden desencadenar un profundo sentimiento de desesperanza. Cuando estas circunstancias se combinan con la ausencia de apoyo emocional, muchas personas perciben erróneamente que no existe salida posible.
Otro elemento determinante es el aislamiento social. La soledad, el rechazo, el acoso escolar, el ciberacoso y la discriminación deterioran progresivamente la autoestima. En adolescentes predominan las presiones sociales, el bullying y los conflictos familiares; mientras que en adultos mayores influyen la viudez, las enfermedades crónicas, la dependencia funcional y el abandono.
Finalmente, el antecedente de un intento suicida constituye el principal predictor, de futuros episodios, es decir, alguien que tiene la capacidad de predecir, vaticinar o indicar que es probable que ocurra un evento
La evidencia científica demuestra que quienes sobreviven a un intento requieren seguimiento psiquiátrico continuo, tratamiento psicológico y acompañamiento familiar para disminuir significativamente el riesgo de reincidencia.
En la República Dominicana, el suicidio continúa representando un importante desafío para la salud pública. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud sitúan la tasa de mortalidad por suicidio en alrededor de 5.8 por cada 100,000 habitantes, observándose una incidencia significativamente mayor en los hombres que en las mujeres.
Aunque las tasas más elevadas suelen registrarse en los adultos mayores, el suicidio también constituye una causa de especial preocupación entre adolescentes y adultos jóvenes, por el elevado impacto social y los años potenciales de vida perdidos.
La Oficina Nacional de Estadística (ONE) publica periódicamente información sobre la evolución de este fenómeno, incluyendo su distribución por edad, sexo y provincia, lo que constituye una herramienta fundamental para orientar las políticas públicas de prevención.
Frente a esta realidad, el país necesita fortalecer la atención primaria en salud mental, ampliar el acceso a psicólogos y psiquiatras, incorporar programas de prevención en las escuelas, capacitar a docentes y personal sanitario para detectar señales de alerta y desarrollar campañas permanentes que eliminen el estigma asociado a los trastornos mentales.
Hablar responsablemente del suicidio no significa promoverlo; significa reconocer que detrás de cada cifra existe una persona que necesitaba ser escuchada. La prevención comienza con una sociedad más solidaria, instituciones comprometidas y servicios de salud mental accesibles.
Salvar una vida puede depender de una conversación oportuna, de una intervención profesional y de la decisión colectiva de no permanecer indiferentes ante el sufrimiento humano.
Los influencers ocuparon el espacio que el comunicador tradicional abandonó
Por José Armando Toribio
Santiago de los Caballeros-Si ustedes hubiesen continuado ejerciendo la comunicación con el mismo compromiso de antes, hoy ese grupo de influencers no estaría acaparando la opinión pública nacional en la República Dominicana, porque el espacio que hoy ocupan fue dejado por quienes durante años marcaron la agenda del debate público.
Los dominicanos creíamos que la comunicación que ustedes realizaban era para el bien común, para el desarrollo y para la estabilidad de la República Dominicana, sin embargo, con el paso del tiempo muchos entendieron que terminó respondiendo más a beneficios personales que al interés colectivo, por eso la comunicación atraviesa hoy la difícil situación que existe en la actualidad.
Ustedes eran considerados el ejemplo de la comunicación en esta sociedad, pero al retirarse de ese escenario los influencers ocuparon el espacio que dejaron, asumieron ese protagonismo y una gran parte del pueblo comenzó a creerles, aunque hoy ustedes no quieran aceptar esa realidad.
Fueron vistos como defensores de la sociedad, llevando una defensa constante de las problemáticas sociales, donde sus opiniones y declaraciones eran determinantes, especialmente durante los gobiernos encabezados por el PLD, cuando mantenían una presencia permanente en los medios de comunicación.
Sin embargo, abandonaron en gran medida la comunicación, la opinión pública y el seguimiento de la realidad social, cuando el PRM asumió el poder en el año 2020 comenzaron a desaparecer uno por uno de los medios de comunicación, y quienes permanecieron ofrecían declaraciones muy distintas a la realidad que, según muchos ciudadanos, estaba viviendo el país.
A partir de ese momento hemos visto cómo los influencers, a quienes ustedes hoy no desean ver ganar más espacio dentro de la sociedad, han ocupado gran parte del escenario comunicacional de la República Dominicana, haciendo eco y defendiendo muchas de las causas que anteriormente ustedes promovían en defensa de la sociedad.
Aunque muchos de ellos no poseen una amplia preparación académica, han mantenido una defensa firme y contundente de la realidad social que, según sus planteamientos, vive el país en la actualidad, especialmente frente a lo que consideran una mala gestión del presidente y del gobierno del PRM, convirtiéndose en voces que entienden representan a una parte importante de la población.
Sin Marcha Verde como factor de presión social, esos influencers, con menor formación académica pero con una presencia constante en las plataformas digitales, han asumido el papel de defender al pueblo dominicano frente a esta gestión de gobierno, ocupando el espacio que antes correspondía a reconocidos comunicadores.
Hoy algunos promueven la creación de una ley o modificaciones al Código Penal que, según diversos sectores, podrían utilizarse para limitar o silenciar a esos influencers, precisamente porque realizan el papel que ustedes desempeñaban cuando el PLD gobernaba, una realidad que ha transformado profundamente el escenario de la comunicación y de la opinión pública en la República Dominicana.
